

Cómo podemos ayudar a evitar el consumo de drogas de nuestros amigos?
Yo creo que es básica la participación de los compañeros. Mucha gente piensa (de hecho hay un dicho mexicano que a lo mejor existe en otras partes del mundo: “Dime con quien andas y te diré quién eres”) que los que más influyen en los muchachos son los mismos muchachos. Por presión grupal, muchos jóvenes en la Secundaria se sienten obligados a fumar o tomar sus primeras cervezas. Muchos niños que yo he conocido me han dicho que fueron sus propios amigos los que les dijeron “Oye, olvídate. Tómate o fúmate esto”. Pero creo que también pueden influir para que no consuman. Y esta situación no la hemos trabajado mucho en México y creo que eso es lo que debemos estimular: la formación de jóvenes interesados en apoyar a otros jóvenes para que rechacen el consumo de drogas.
Otra cosa importante es no dejar la escuela. Ya sabemos que la escuela no garantiza una movilidad social, pero sí ayuda a tener otros hábitos. Si el niño va a la escuela, se acostumbra a leer y a hacer otras cosas. En cambio, si no va a la escuela, sólo se acostumbra a estarse drogando.
Yo creo que para ayudar a evitar el consumo de drogas, en primer lugar hay que trabajar con los muchachos, incorporarlos, capacitarlos, enseñarles a trabajar el manejo de las drogas y a cómo evitarlas.
Hay que multiplicar las alternativas, lo que los muchachos quieren hacer como actividades recreativas, deportivas, lo que les gusta a los jóvenes, pero no tenemos las oportunidades para hacerlo y ellos se acercan a lo que está en la esquina, que es la droga.
Hay que generar más centros de apoyo para las familias en México y no regañarlos más porque eso convierte en más profundos los problemas con los jóvenes. Es mejor tratar de comprenderlos y apoyarlos. Los papás tenemos que ser tolerantes y ahora en México la gente se está quejando porque los jóvenes llegan a sus casas reclamando sus derechos de niños y los papás no sabemos qué hacer con ellos. Hay que aprender a convivir con los jóvenes y a respetar sus derechos y tratar de que los demás también los cumplan, y uno de esos derechos es el de la información y el derecho a decir no a las drogas, que no lo han ejercido porque los adultos no les hemos estado apoyando. La solución es social y, sin los muchachos y las muchachas, no podemos hacer muchas cosas.
¿Cómo puedo protegerme para no consumir drogas?
Conociendo a más gente se conocen otras formas de vida, como con esta entrevista. Pero muchos jóvenes únicamente conocen una sola forma de vida: los amigos de la esquina que consumen drogas. Yo no me arrepiento de haber conocido a niños que consumen drogas, pues me han enseñado mucho. El problema es cuando sólo se conoce un tipo de personas. Los muchachos que yo he podido ver que no consumen drogas o que consumieron drogas pero que ya no las consumen, son los que conocen a más gente. Yo creo que lo que les puede mantener alejados de las drogas es tener variedad de amigos, pues te pueden ayudar a tener una variedad de respuestas ante los problemas que puedan surgir. Otra forma de evitar el consumo es realizar actividades que permitan cumplir las metas de los jóvenes poco a poco. Llenándose de actividades que les mantengan ocupados. Además, eso hace sentir a uno orgullo o gusto por lo que hace.
¿Qué consejos saludables puede brindarnos para cuidarnos día a día mejor?
Hay que aprender a identificar los riesgos. Mucha gente dice que hay que alejarse de las malas compañías, pero quizá esas malas compañías son buenos amigos que están pasando un mal momento y, si uno se aleja de ellos, se les condena a continuar en esa situación. Yo no aconsejo que los muchachos se alejen sólo porque consumen drogas. Creo que cada vez más tenemos que convivir aquí, en la Ciudad de México, con alcohólicos y fumadores, y no siempre los estamos rechazando. A veces nos toca platicar con fumadores y cada cual tiene sus propias perspectivas. Hay que platicar, pero siempre muy seguros de lo que queremos; no vamos a aceptar siempre todo lo que nos digan. Esto no quiere decir que no puedan ser nuestros amigos. Si son realmente nuestros amigos, nos van a respetar y nosotros los vamos a respetar a ellos. En conclusión, uno puede tener amigos que consumen drogas, pero se ha saber que son un grupo de riesgo y saberlos manejar cuando ellos empiezan a presionar animándote a consumir drogas. Nosotros elaboramos un cuaderno para enseñar a enfrentar a los muchachos situaciones de riesgo que pueden pasarles.
Una situación de riesgo es pasar demasiado tiempo en la calle porque en tu casa tienes problemas, no te entienden o te expulsaron de la escuela. Si el joven pasa mucho tiempo en la calle, se le acercan chavos que empiezan a invitarlo a tomar drogas o empieza a ver dónde las venden o empiezan a acercársele vendedores para que les ayude a vender drogas.
Otra situación de riesgo es tener nada más amigos que consumen drogas. Se pueden tener amigos que consumen drogas, pero también se deberían tener amigos que no consuman drogas, que sean deportistas, que les guste la música, que les guste la escuela. Eso sí, tener amigos siempre está muy bien.
Hay que enseñar a los jóvenes a convivir con esos riesgos. No podemos mantenerlos en situaciones artificiales porque sino el día que se enfrenten a la realidad no van a saber qué hacer. Sobre todo hay que sentirse orgulloso de lo que uno es y saber lo que se quiere. Yo pienso que básicamente hay que enseñar a los jóvenes a identificar los riesgos y a prevenirlos y enfrentarse a ellos con seguridad.
Yo creo que es básica la participación de los compañeros. Mucha gente piensa (de hecho hay un dicho mexicano que a lo mejor existe en otras partes del mundo: “Dime con quien andas y te diré quién eres”) que los que más influyen en los muchachos son los mismos muchachos. Por presión grupal, muchos jóvenes en la Secundaria se sienten obligados a fumar o tomar sus primeras cervezas. Muchos niños que yo he conocido me han dicho que fueron sus propios amigos los que les dijeron “Oye, olvídate. Tómate o fúmate esto”. Pero creo que también pueden influir para que no consuman. Y esta situación no la hemos trabajado mucho en México y creo que eso es lo que debemos estimular: la formación de jóvenes interesados en apoyar a otros jóvenes para que rechacen el consumo de drogas.
Otra cosa importante es no dejar la escuela. Ya sabemos que la escuela no garantiza una movilidad social, pero sí ayuda a tener otros hábitos. Si el niño va a la escuela, se acostumbra a leer y a hacer otras cosas. En cambio, si no va a la escuela, sólo se acostumbra a estarse drogando.
Yo creo que para ayudar a evitar el consumo de drogas, en primer lugar hay que trabajar con los muchachos, incorporarlos, capacitarlos, enseñarles a trabajar el manejo de las drogas y a cómo evitarlas.
Hay que multiplicar las alternativas, lo que los muchachos quieren hacer como actividades recreativas, deportivas, lo que les gusta a los jóvenes, pero no tenemos las oportunidades para hacerlo y ellos se acercan a lo que está en la esquina, que es la droga.
Hay que generar más centros de apoyo para las familias en México y no regañarlos más porque eso convierte en más profundos los problemas con los jóvenes. Es mejor tratar de comprenderlos y apoyarlos. Los papás tenemos que ser tolerantes y ahora en México la gente se está quejando porque los jóvenes llegan a sus casas reclamando sus derechos de niños y los papás no sabemos qué hacer con ellos. Hay que aprender a convivir con los jóvenes y a respetar sus derechos y tratar de que los demás también los cumplan, y uno de esos derechos es el de la información y el derecho a decir no a las drogas, que no lo han ejercido porque los adultos no les hemos estado apoyando. La solución es social y, sin los muchachos y las muchachas, no podemos hacer muchas cosas.
¿Cómo puedo protegerme para no consumir drogas?
Conociendo a más gente se conocen otras formas de vida, como con esta entrevista. Pero muchos jóvenes únicamente conocen una sola forma de vida: los amigos de la esquina que consumen drogas. Yo no me arrepiento de haber conocido a niños que consumen drogas, pues me han enseñado mucho. El problema es cuando sólo se conoce un tipo de personas. Los muchachos que yo he podido ver que no consumen drogas o que consumieron drogas pero que ya no las consumen, son los que conocen a más gente. Yo creo que lo que les puede mantener alejados de las drogas es tener variedad de amigos, pues te pueden ayudar a tener una variedad de respuestas ante los problemas que puedan surgir. Otra forma de evitar el consumo es realizar actividades que permitan cumplir las metas de los jóvenes poco a poco. Llenándose de actividades que les mantengan ocupados. Además, eso hace sentir a uno orgullo o gusto por lo que hace.
¿Qué consejos saludables puede brindarnos para cuidarnos día a día mejor?
Hay que aprender a identificar los riesgos. Mucha gente dice que hay que alejarse de las malas compañías, pero quizá esas malas compañías son buenos amigos que están pasando un mal momento y, si uno se aleja de ellos, se les condena a continuar en esa situación. Yo no aconsejo que los muchachos se alejen sólo porque consumen drogas. Creo que cada vez más tenemos que convivir aquí, en la Ciudad de México, con alcohólicos y fumadores, y no siempre los estamos rechazando. A veces nos toca platicar con fumadores y cada cual tiene sus propias perspectivas. Hay que platicar, pero siempre muy seguros de lo que queremos; no vamos a aceptar siempre todo lo que nos digan. Esto no quiere decir que no puedan ser nuestros amigos. Si son realmente nuestros amigos, nos van a respetar y nosotros los vamos a respetar a ellos. En conclusión, uno puede tener amigos que consumen drogas, pero se ha saber que son un grupo de riesgo y saberlos manejar cuando ellos empiezan a presionar animándote a consumir drogas. Nosotros elaboramos un cuaderno para enseñar a enfrentar a los muchachos situaciones de riesgo que pueden pasarles.
Una situación de riesgo es pasar demasiado tiempo en la calle porque en tu casa tienes problemas, no te entienden o te expulsaron de la escuela. Si el joven pasa mucho tiempo en la calle, se le acercan chavos que empiezan a invitarlo a tomar drogas o empieza a ver dónde las venden o empiezan a acercársele vendedores para que les ayude a vender drogas.
Otra situación de riesgo es tener nada más amigos que consumen drogas. Se pueden tener amigos que consumen drogas, pero también se deberían tener amigos que no consuman drogas, que sean deportistas, que les guste la música, que les guste la escuela. Eso sí, tener amigos siempre está muy bien.
Hay que enseñar a los jóvenes a convivir con esos riesgos. No podemos mantenerlos en situaciones artificiales porque sino el día que se enfrenten a la realidad no van a saber qué hacer. Sobre todo hay que sentirse orgulloso de lo que uno es y saber lo que se quiere. Yo pienso que básicamente hay que enseñar a los jóvenes a identificar los riesgos y a prevenirlos y enfrentarse a ellos con seguridad.
